Juan Formell
La historia del hombre contada por su música
Por: Ileana Rodríguez.
Sensacional, magnífica, formidable, son adjetivos empleados más de una vez para calificar a los Van Van, esa orquesta que ha regalado el goce infinito de bailar a más de un mortal, desde diciembre de 1969 hasta el día de hoy. Son “negros lucumí” que “te ponen la cabeza mala”; “el tren” donde todo el mundo quiere viajar… en fin, un verdadero fenómeno dentro de la historia de la música cubana, sobre todo porque más allá de su indiscutible calidad han descubierto el misterio de la trascendencia. Que hayan cumplido 36 años no es la noticia, aquí lo sorprendente es el hecho de haber llegado a esa edad aún desde la cima, aclamados y seguidos por un público multiplicado, los de entonces y los que llegaron después.
La base de ese éxito está, por supuesto, en su creador. La celebración a finales del 2006, de un encuentro internacional de bailadores de casino, es el motivo de este diálogo donde, los criterios sobre la decadencia del baile de casino yel auge que hoy revive fueron el inicio de una conversación que hurgó en la eminente carrera de este músico junto a su orquesta: el “secreto” para ganarse a los bailadores, las dificultades para imponerse en el mercado internacional y las nuevas empresas que han de emprender próximamente. Sólo que antes, en inevitable retrospectiva, afloró el recuerdo de un Juan Formell muy joven, desconocido por el público y lleno de inquietudes que tuvieron sedimento en una formación bastante diversa. Fascinado el doble sentido y la gracia de las composiciones de Matamoros y Ñico Saquito, y fanático de los Beatles, hoy le concede importancia vital a la existencia de las victrolas que en sus años adolescentes inundaban la ciudad:
“La victrola era un elemento donde el público elegía lo que quería oír, o sea, no había ninguna imposición y para que una persona de bajos recursos, gastara un medio en un victrola, tenía que gustarle mucho; y eso obligaba a las emisoras de radio a poner la música que en realidad gustaba…Esto me permitió una formación que lo mismo me gustaba Elvis Presley, que Chapottín, que la Aragón, que me gustaba la música brasilera, la época esa de Vinicius de Moraes, etcétera … y yo oía música de todo tipo. Esa formación no es académica pero es de la calle que me dio un background para poder después sentarme a trabajar.”
Por otro lado, el inicio de su carrera como bajista profesional en el cabaret Caribe del hotel Habana Libre, le dio la posibilidad de trabajar junto a grandes maestros como Peruchín, Carlos Faxas y Rafael Somavilla. “Yo tuve una escuela grandísima, trabajé con un músico que me enseñó mucho que fue Juanito Márquez, el autor del Pa’ cá. Y cogí toda esa etapa en el Habana Libre como bajista pero tenía muchas inquietudes. Ya había muerto Benny Moré en el 63, la Aragón estaba en decadencia… entró lo de Pello el Afrokán, el Pa’cá, el Pilón. El Mozambique fue arrollador pero lo quemaron en la radio muy rápido, llegó un momento que la gente ya no podía con aquello y a la vez le pasó también al Pilón, al Pa´cá y de momento se creó un bache…”
Ese impasse dentro del mundo de la música popular bailable pudo ser mucho mayor, pues en un primer momento, muy a pesar de sus expectaciones, el joven bajista no vislumbraba aún con claridad sus potencialidades de renovador del bailable al frente de una orquesta. “Yo me conformaba con ser el bajista del Habana Libre porque soy una gente muy tranquila, no soy tipo la fiera esa que sale para la calle a luchar. Yo no… tranquilo, estoy aquí, me alcanza para vivir…”
Pero el destino -disfrazado de ciertos problemas laborales en el cabaret- arrastró al transigente músico hasta una orquesta del tipo charanga.
“El hecho de entrar en la orquesta Revé me dio la oportunidad de probar con el público, cambiar toda esa música, respetando la base del son cubano, y empecé a hacer mezclas y mezclas. Eso fue arrebatador, arrollador, acabó con todo lo que estaba pasando y me permitió adquirir una experiencia en menos de dos años. Cuando salgo con Van Van, ya sí tenía una idea de todo lo que quería e iba a hacer. Eso arrancó con una fuerza que tú no te puedes imaginar. Te digo esto, porque fue casual el hecho de que yo entrara en la Orquesta Revé pero lo que sí no era casual era todo lo que yo traía ya internamente.”
Esa música que heredamos hijos y nietos de los africanos/ la que mezclamos con la española, con la francesa y la portuguesa/la fundimos bien con la inglesa/ por eso decimos que es una sola.
La novedad del sonido que traía aquella orquesta necesitó pronto un nombre que hoy todos pronunciamos sin mayor complicación, no obstante, inquiero por una razón para llamarle Songo.
“En esa época había muchos nombres genéricos, acababa de salir el twist, el rock and roll, el go go … Y yo dije, bueno a esto hay que ponerle un nombre. Pensé en el son cubano -porque yo nunca abandoné el son cubano como base- son y go, del go go y como ya el grupo se llamaba Van Van, y la palabra go es del verbo ir también, pues bueno, no está de más que le pongamos a esto Songo y ahí empezó la idea. Es un ritmo, no te voy a decir… -yo soy muy sincero en mis cosas- no creo que haya ningún ritmo nuevo que inventar ni mucho menos, pero sí es posible mezclar cosas que te dan un resultado de algo diferente, algo que no se haya hecho. Esto tiene un diseño entre el piano, el bajo y la percusión, diferente a todo lo que estaba pasando en aquel momento; inclusive posiblemente de muchas cosas que no habían pasado en la música bailable.”
Nosotros los del Caribe tenemos cosas/ que no porque sean nuestras son más sabrosas/ queremos sólo invitarte a que tú las pruebes/ con este ritmo que traen ahora los Van Van.
Y al desarrollo de ese ritmo diseñado por Formell y bautizado como Songo, mucho le aportaría José Luis Quintana, ese fabuloso percusionista que todos conocemos como Changuito…
“Yo escribí toda la estructura de cómo era el ritmo de lo que yo quería, de… qué hiciera por ejemplo, el drums junto con las tumbadoras, el piano y el bajo. ¿Qué pasa con Changuito?, Changuito es un músico excepcional, un músico muy creativo, sin un estudio académico grande pero con una virtuosidad natural; y a Changuito aquel diseño le fascinó y empezó a desarrollarlo, tanto que llegó un momento en que…no que lo haya desvirtuado ni mucho menos sino que lo empezaba a utilizar a gusto, a placer. Changuito creó millones de variantes alrededor de aquella idea que yo le había escrito. Tuvo una importancia muy grande, Changuito tocaba muy bien, muy raro también ese instrumento porque él venía de tocar tumbadoras con Felipe Dulzaides y era la primera vez que tocaba un drums como tal y tocaba muy extraño. Como te dije anteriormente, yo toqué con músicos profesionales muy buenos. Toqué con Barreto, había tocado con Blas Egües, con Fausto, con los mejores bateristas que había en aquellos momentos en Cuba; y me encontré con Changuito, con un baterista diferente, y dije: ¿y esto qué cosa es? Entonces en lugar de regañarlo y decirle: haz esto así, no me lo hagas así, preferí dejarlo y yo me adapté o adaptó él la orquesta y la orquesta se adaptó a cómo Changuito tocaba el drums. Changuito fue determinante en que Van Van no se pareciera a nadie, en muchas cosas, en muchos elementos que utilizó en muchos números; o sea, eran ideas de él en la percusión que no se habían hecho nunca. Eso sí te lo digo, de verdad que nunca se habían hecho y se convirtió en una cosa bien extraña. Ahí sí como cosa increíble, entre el trabajo que yo hacía con el bajo, el piano con Pupy, Changuito y eso, llegó el momento que internacionalmente la gente empezó a mirar aquello y a decir: ¿qué es esto? esto sí no es lo mismo de siempre, la misma bobería, la misma salsita, y nos empezaron a respetar.
Mantener esto era muy difícil porque uno tuvo que ir pegándose más a lo que actualmente es la Timba, aunque nosotros seguimos utilizando el elemento Songo. En muchos aspectos tú haces un arreglo musical y de momento hay un pasaje, un puente que lo haces como el Songo, utilizas el diseño del Songo pero no lo mantienes de arriba a abajo. Además, aquí es muy difícil poder promocionar una cosa, sobre todo a nivel internacional, porque a veces te dicen bueno, y qué cosa es esto, porque lo que estaba de moda era la salsa. Yo tuve batallas campales con el hecho de la famosa salsa hasta que me cansé y dije: Espérate un momento, yo no voy a perder un contrato porque digan que un grupo de salsa de Cuba porque a lo mejor es un Festival importante. Nosotros hemos estado en Nueva York, en festivales, y todo es salsa y dije: Bueno, caballeros es la salsa. Es la promoción mundial porque esta gente son los que dominan ese mercado del disco, y un poco que claudiqué... porque no me quedaba más remedio ¿la salsa? Tocamos salsa. Lo que sí empezamos a hacer hincapié en qué era la Timba, que es una salsa más dura, o sea con una dinámica. Un grupo de músicos cubanos hicimos hincapié en eso y la Timba se ha reconocido un poco a nivel internacional. Pero es muy difícil y la salsa, en definitiva, es lo que ha prevalecido. Eso sí, la orquesta llamó la atención y nosotros no hemos vendido millones de discos por las razones del embargo y esas cosas, pero la orquesta sí tiene mucho prestigio.
Ayer me vinieron a contar /Lo que estabas tú diciendo de mí/Y por eso yo te vengo a decir.../Pero, qué falta de respeto es esa
Para nadie es un secreto, el enorme silencio que durante casi 30 años reinó alrededor de los sucesos musicales de la Isla. Mientras nuestros artistas evolucionaban, en otras plazas del planeta prevalecía el recuerdo de los años dorados de la década del 50, aferrados con cierta añoranza a la música de la Sonora Matancera, Benny Moré, la Aragón, o de boleristas como Orlando Contreras o Vicentico Valdés. Sin embargo, dentro de Cuba nuevos jóvenes, inspirados en esos antecesores brillantes y en las nuevas tendencias, renovaban el sonido de nuestra música popular. Baste recordar que además de los Van Van, por esa época Chucho Valdés fundó el Irakere y un poco después, en 1978, Adalberto Álvarez revolucionaba el son y calentaba las pistas con su Calle Enramada y el trascendental A Bayamo en coche. Sin embargo, a los nuevos creadores se les hacía difícil traspasar fronteras:
“Hubo un momento en que nosotros hacíamos las cosas y la gente no sabía qué estaba pasando aquí en Cuba, con los Van Van. Yo tengo una anécdota: Una vez en Panamá, en el ’74, trabajamos para una Convención de Periodistas, y nos pidieron una conferencia de prensa. Y preguntan: bueno ¿qué tocan ustedes? Y respondo: lo que nosotros tocamos se llama Songo. - ¿Y eso qué cosa es? Porque aquí no se conoce eso, ¿ustedes no tocan salsa? –No sé a qué cosa exactamente usted se refiere, ¿usted me puede poner algún ejemplo? -le digo- y me dice: Mira, esto es salsa. Entonces me enseña un disco del grupo de Roberto Roena, que se llamaba Apollo Sound. Había 4 números míos: Soy yo el que te busca, Chiquitica di sí… y le dije: Mira, estos números, la autoría es mía y están grabados en el año 69. Estamos en el 74, llevan 5 años grabados y fueron muy populares en Cuba. Nosotros estamos mucho más adelantados que ustedes. Si es esto la salsa, nosotros hacemos salsa primero que ellos…No sé si eso habrá trascendido a ese nivel, porque esa prensa es manejada también pero te demuestra eso que en definitiva estaban desinformados totalmente. Cuando los músicos cogían los números de Cuba, le ponían Derecho Reservado y no aparecía siquiera el nombre del autor. Nadie sabía quién era, ni de dónde venía aquello. Roberto Roena, -que después yo lo conocí- lo que hizo en definitiva, fue aprovechar y me dijo: Oye, compadre cuando yo oí aquello yo dije, esto va a acabar con todo el mundo, esto es nuevo.”
Los que ya seguían los rumbos de la música durante los años 70, recordarán que la Apollo Sound de Roberto Roena fue una de las agrupaciones más populares de esa década dentro y fuera de Puerto Rico, pero no fueron los únicos que pusieron atención en el trabajo de Juan Formell. Durante los años 80, mucho se escuchó la versión que hiciera Rubén Blades de Anda, ven y muévete. “A Rubén Blades le pasó lo mismo, él empieza a montar números de Van Van porque oyó una cosa nueva y me dijo: Yo escuché y dije esto no se ha tocado nunca; y me fui detrás de eso. Me lo confesó, y de ahí surge Muévete. Bueno, él ha sido de las gentes más honestas. Te digo esto porque han pasado muchas cosas históricamente.”
Diciembre número cuatro /Del año sesenta y nueve pegó Van Van/Y todavía en el nueve nueve/Siguen pega’o, ¡caballero hasta cuándo!(…) Permiso que llegó Van Van, permiso
Sin dudas, el revuelo que provocó a nivel internacional la creación del Buena Vista Social Club y el Grammy obtenido por ellos a mediados de la década del 90’, amén de otras razones, favoreció una cierta apertura hacia el mundo de la creación musical de la Isla. Y ahí tenemos que en 1999, se hacía justicia, y el trabajo de Formell junto a sus Van Van, era premiado con un Grammy. Sin embargo, desde que se creara la edición latina de este premio no han corrido la misma suerte. Durante cuatro ocasiones han aparecido entre los nominados pero nunca han conseguido el galardón. Nada de extrañar si tenemos en cuenta todos los intereses que se manejan por detrás del telón. No obstante, después de la entrega del 2005 Formell recibió una carpeta con felicitaciones personales para cada Van Van por la nominación de Chapeando; nada más y nada menos que firmadas por Kike Santander, productor del disco de Carlos Vives que finalmente se llevó el premio. Sin comentarios.
“Si pasan estas cosas, que yo sé de hace muchos años, es lógico que traben el disco, no se venda, lo engavetan. Hemos tenido que luchar durante más de 30 años con esa historia y aún así, Van Van ha estado en los mejores festivales del mundo con un nivel de respeto que nos hemos ganado que para mí vale mucho más que si hubiera vendido un millón de discos. Esto lo digo con toda sinceridad. A todo el mundo le gusta el dinero y la fama, pero la fama falsa no. Sin ningún mecanismo la orquesta ha entrado y tiene mucho respeto en el mundo.”
Entonces su memoria se remonta a los días en que la orquesta participó en el Play Boy Festival, un certamen donde, como norma, el artista que se presente un año no puede repetir su actuación hasta pasados tres años. Sin embargo, la banda de Juan Formell se presentó durante 3 ediciones consecutivas. “El presidente del festival decía que nadie había parado ese anfiteatro –es el Hollywood Bowl con capacidad para 18 000 personas- nadie lo ha parado así. Porque es un festival muy raro, para gente de mucho dinero, la gente se sienta en lo que es la platea a comer y el espectáculo ahí. Y ellos se paraban de las mesas. Imagínate tú, eso nunca nadie lo había logrado.”
Te va a coger eso que anda/ es una fiebre por bailar con los Van Van/ a ti también te agarrará/aunque me digas que eres del rock o tradicional.
No es raro que todo el auditórium del Hollywood Bowl se pusiera de pie pues la música de Van Van siempre ha sido ideal para el baile. Algunos consideran que su secreto está en que Formell supo respetar la cadencia del bailador. Él asiente pero explica que hay mucho más.
“Históricamente, desde Matamoros, Piñeiro… esta música se prestaba para hacer anécdotas, un poco de crónica, de una manera u otra. Y yo me puse a analizar esa música tradicional nuestra y me dije: Bueno, esto se presta para hacer historias. El bailador no es que tenga que hacer un análisis ni mucho menos porque está disfrutando, no está para ponerse a analizar textos de una complejidad grande; pero que sí sea una historia donde, -ya esto sí empecé yo a estudiarlo-, donde él se vea. Los personajes son los mismos bailadores. La Sandunguera es una mujer cubana, como camina, como baila; cosas como esa. La Titimanía, la Barbacoa … eran historias donde la gente se veía como personaje. Esto gustó mucho pero, a la vez, la cadencia, olvídate. La gente para bailar esa música necesita cadencia. El son cubano es muy cadencioso. A veces puede que sea un poquito más aprisa, o un poquito más lento, pero hay que tener mucho cuidado con la medida esa de pasarte. Inclusive, a veces, y esto que te voy a decir es casi como un secreto profesional: A veces nosotros estamos en un escenario, un número que ya a la gente le encanta, que le gusta, … de momento tú –por alguna razón o por otra- lo marcaste un poquito adelante, o como nosotros decimos, el aire del número se fue corriendo y entonces tú sientes que el bailador te empieza a mirar y se siente incómodo porque no puede hacer los pasos. Yo no soy bailador, no nací con esa gracia para bailar y me hubiera encantado ser bailador, pero sí tengo vista para eso y veo que cuando tú le apuras una cosa ya le hacen así y te lo rechazan. Hay que tocar justamente en un aire, en una candencia, en un tiempo, donde el bailador se sienta cómodo, donde pueda seguir. Hay gente que bailando conversa, lo disfruta de una manera… Es una cosa muy sensual inclusive, el baile cubano este de la pareja es muy bonito y si tú respetas eso ya tienes el éxito en la mano y es lo que nos pasaba a nosotros, a la gente le encantaba.”
He aquí la gran paradoja. El hombre que durante décadas ha logrado cautivar con su arte los más expertos bailadores, no es capaz él mismo de tirar un solo pasillo.
“Yo te voy a explicar qué cosa es. La gente que baila, que tiene gracia para bailar, es que nace con gracia corporal, hay muchas personas que bailan muy bonito. No sé cómo explicarte, yo eso lo interiorizo, yo sí sé cómo tocar… porque me fascina ver una pareja de baile, una gente que baile bien. Yo quisiera haber nacido con esa gracia pero sé que no la tengo entonces ni lo intento. Pero lo que sí yo interiorizo ese movimiento, te lo juro, porque lo tengo dentro. Puede ser que dentro de mi yo pueda hacerlo, o sea yo dentro de mí lo hago. Y yo veo como la necesidad del bailador en los movimientos, sin tratar de imitarlos yo para bailar, sino sencillamente, tocarlos para que se muevan con ese movimiento que tengo dentro de mi. Yo sé cuándo cambian los pasos, cuando la gente empieza a bailar diferente, cuando empiezan a mover los hombros, como hacen ahora. Lo veo todo y digo: yo tengo que tocar para eso, para que la gente se mueva con gracia. Me nace de adentro la música pero lo que no me sale es la expresión del cuerpo.”
También hay otros que para bailar/No quieren el son /Si no cogen lucha y lo escuchan bien /Verán que todo es son /No, no, no, no cojas lucha nena, ven y baila son/
Como bailo yo
Por un momento, entre los bailadores cubanos declinó la tendencia al casino, al baile en parejas. En lo particular, creo que la llegada de la Timba mucho tuvo que ver, le comento al maestro y su punto de vista no se hizo esperar:
“La Timba no es una música para bailar casino, diríamos que es una salsa más dura, era una música más fuerte donde la gente adaptaba coreografías, pero no en base al casino. Pero el casino es un baile muy cubano, muy de nosotros y la gente sí, después… como le gustaba la Timba, como le gustaba cómo sonaban esas orquestas, fue integrando ya el casino a esa música. Pero de inicio fue lo que rompió con la cosa del casino, eso es verdad.
Yo pienso que fue el mismo público solo el que se fue integrando a buscar la cosa de la pareja, no sólo en Cuba sino internacionalmente. Pienso que en las discotecas también, en esa época, bailaba la gente fuerte, ya la gente está buscando un poquito más bailar en pareja y pienso que sí, que es bueno. Van Van tiene un repertorio tan amplio, que hay muchos números que se prestan para bailar casino.”
Si tú te vas, ya no podré cantar canciones de esas que un día hice para ti
A falta de grandes dotes para bailar, la vida le regaló a Formell dos cualidades igualmente envidiables, cantar y componer:
“yo nunca me gradué en un conservatorio porque mi padre era músico, mi padre era pianista, flautista, director de orquesta, escribía…bueno, ganó premios sinfónicos una gente con una capacidad grandísima desde el punto de vista académico y de la práctica también, ¿no?, y…o sea, yo estudié el bajo pero lo estudié con un profesor en la casa, él iba a mi casa, mi papá me daba clases de solfeo, yo nunca estudié en un conservatorio, pero sí, ya en aquella época, finales de los años 50, por necesidad tuve que salir a la calle y empezar a tocar y aprenderlo todo, lo mismo tocaba con un conjuntico de mataperros que tocaba con una orquesta sinfónica, con lo que fuera y me hice muy buen instrumentista. ah, me gustaba cantar también, me gustaba, o sea, cantaba porque teníamos un triíto y yo cogía la guitarra y me ponía a cantar pero no pasaba nada conmigo cantando. Pero cuando yo le hice un día a Elena Burke, De mis recuerdos, y acabó, arrasó en la radio así, yo dije: Espérate, yo tengo una bola para esto, esta es mi gracia, porque de ahí en adelante me venían las ideas tan fáciles. Así cree Yuya Martínez, El Martes, La Candela… y dije: yo nací para esto, para qué me voy a cantar. Cuando he cantado lo he hecho porque he pensado que otra gente no lo iba a cantar como yo. Pero yo canto… bueno, con una vocecita chiquita y afino bien y todo… y me gusta cantar y durante fiestas familiares y eso, yo siempre cojo la guitarra y me pongo a descargar. Voy a hacer un disco porque me lo han pedido tanto y hay tanta gente que quieren que lo haga… Silvio Rodríguez tiene un estudio, el Ojalá, que es un estudio chiquitico que él hace ahí hace todas las cosas… con piano, con una guitarra, ahí se pueden poner cuerdas y me dijo: “Vamos a hacer un disco, y yo a lo mejor hago un dúo contigo, y hacemos algo con Carlitos Varela, y vamos a descargar…” Y vamos a hacerlo, vamos a hacer el disco, con temas míos, hay cosas inéditas que nadie las ha oído que las descargo a nivel familiar y de amistades.”
Timba con rumba y rock,/ mambo con conga y pop/salsa con Mozambique/ y clave de guaguancó/
Quien conozca de cerca el trabajo de Van Van durante sus 36 años de existencia habrá notado que a Juan Formell no le ha sido indiferente ningún género ni tendencia musical que haya surgido. De hecho, él mismo ha reconocido que el secreto de Van Van está justamente en su capacidad de renovación constante. No es de extrañar entonces la atención que ya le presta a la controvertida manifestación de moda: el reguetón.
“Hay gente que lo está haciendo muy bien, vamos a ser sinceros, yo me he sentado a oírlo tranquilamente y hay cosas que tienen un valor.” Entonces le comento que en Cuba, no necesariamente sucede así e insiste: “Tienes toda la razón, hay mucho facilismo, pero hay cosas interesantes. A mí me gusta Daddy Yankee, la mezcla que hace con las voces de hombre y de mujer y el swing que tiene. Te levanta a bailar porque es una cosa bien hecha. Han tomado el mercado a nivel mundial, es bueno para nosotros los que hacemos música en español y música latina, porque donde quiera que llegamos a un festival, aunque no toquemos reguetón, la gente muestra interés y eso también hay que reconocerlo.”
Pregunto entonces si escucharemos a Van Van interpretando algún reguetón y la respuesta no se hace esperar:
“Mira, no exactamente reguetón, pero yo sí puedo y debo mezclar. Yo lo dije hace como un año: vamos a esperar a ver qué pasa y creo que sí, que ha tomado fuerza de quedarse como un género. Realmente ya sé que va a trascender. Un poco que hay que mezclarlo como mismo hemos mezclado merengue, como mismo hemos mezclado cumbia. No hacerlo puro porque no es exactamente el estilo nuestro.”
Van Van viene abriendo/camino nuevo otra vez…/Chapeando
Tras el éxito del CD Chapeando, Formell se ha entregado por completo a la realización de dos DVD, el primero de ellos contiene un documental con la historia de la orquesta y registrará los principales sucesos de una gira nacional que lo tiene muy entusiasmado.
“Eso es histórico porque hacía más de 15 años que Van Van no hacía una gira. Me han pasado cosas preciosas, gente llorando, te tocaban como si fueras un extra-terrestre, te decían: ¡pero tú, mentira!... Los niños, tú no te puedes imaginar las cosas que me pasaron, niños chiquiticos bailando con un amor que uno dice: ¡pero cuántas generaciones ya van! En Santiago entraron a un concierto 250 mil personas, algo fuera de lo normal; y todo eso vamos a hacerlo en un DVD. Después se va a hacer otro con un concierto en el Carlos Marx, más un CD con la música. Se harán dos popurrit, con temas que ha sido éxitos de la orquesta; vamos a hacer cinco clásicos: Marilú, el Buey cansao’, Ampárame, La cabeza mala, y hay dos más. Sandunguera la vamos a hacer con una cosa especial como hicimos en La Piragua, con la participación de músicos que ya no están en la orquesta. Además, Pedrito Calvo va a hacer alguno de los números que se popularizaron en su voz. Va un dúo ocasional con Carlitos Varela, vamos a hacer el de Pablo, Proposiciones, si puedo invitar a Silvio, lo llamamos, vamos a ver, estoy en eso. Sería para junio. Ese es el trabajo discográfico que tenemos para este año.”
Dirás después que tú y el otro vienen con la razón/Que yo, que fui, no sé qué más, dejémoslo, por favor,/Y porque yo solo soy un Van Van,(…) Deja que la historia
Lo recuerde en sus memorias, mira /Habla tus razones, /Pero en versos o en canciones porque /Solo soy un trovador/Que ha visto el sol después que tú.
“Yo pienso que la aspiración de un artista es trascender, o sea, de un compositor sobre todo. Se trasciende a partir de una canción, de un tema musical. Yo no sé si voy a trascender desde el punto de vista ese, no sé. A veces uno dice sí pero la vida es muy compleja… Creo que, por ejemplo, Joseíto Fernández a lo mejor nunca pensó que iba a trascender con la Guantanamera, hay cosas que pasan así, que son muy raras. Se trasciende con lo que menos tú te puedes imaginar. Yo lo que sí tengo la seguridad de que Van Van sí va a durar porque es un hecho que no se va a repetir, es muy difícil. Actualmente yo a veces aparezco, pero a veces estoy en mi casa escribiendo música o leyendo porque ya estoy en una edad con un poco más de relax, y Van Van sigue vigente porque está ahí la esencia. Y me da una satisfacción tan grande que la vida me haya dado la oportunidad de crear esta orquesta, que Dios me haya dado la capacidad para crear eso… Lo más lindo que me pudo pasar en la vida son los Van Van.” |